Problemas con la celiaquía, luego del diagnóstico
14 Julio, 2008
Las personas que recibieron el diagnóstico de celiaquía, deben saber que a partir de ese momento, comienzan una serie de responsabilidades de cuidado que deben cumplir para poder convivir con su enfermedad, de la mejor manera posible. El poder cumplir con la dieta sin TACC, que es la parte fundamental de su tratamiento puede generar, en algunos casos, algunos problemas.
El trigo, la avena, la cebada y el centeno son ampliamente utilizados, no sólo en la industria alimentaria, sino también en la farmacéutica. Aunque muchas veces son ínfimas las cantidades usadas, éstas son suficientes para producir la reacción inmunológica a nivel intestinal si son consumidas por una persona celíaca. Por eso, las personas que padecen esta enfermedad, deben asegurarse antes de consumir cualquier alimento o medicamento, que son absolutamente libres de prolaminas tóxicas. Una forma de corroborarlo es leyendo cuidadosamente el rotulado nutricional o buscando las leyendas impresas en el envase que los identifique como aptos o no. Pero, lamentablemente, hay una gran variedad de productos industrializados que no llevan esta información nutricional en sus envoltorios. Además, un producto que hasta un determinado momento era considerado apto, puede dejar de serlo. Por eso, es necesario que los productos sean analizados por laboratorios especializados y, si constituyen opciones aptas de consumo, aparecerán en los listados que las asociaciones de asistencia a las personas celíacas elaboran y distribuyen periódicamente.
Otra de las dificultades a las que se enfrentan las personas celíacas para cumplir con su tratamiento tiene que ver con que los alimentos específicos, aquellos que reemplazan nutricionalmente a las harinas, pan, pastas, galletitas, etc., pueden ser hasta 4 ó 5 veces más caros que los otros y, además, no son de fácil acceso fuera de las grandes ciudades. Esto dificulta mucho el cumplimiento de la dieta sin TACC en aquellas personas que son celíacos, tienen bajos recursos y / o viven en el interior del país.
Por otro lado, aún las obras sociales y empresas de medicina prepaga no reconocen a la celiaquía como lo hacen con otras enfermedades, y dejan a cargo del celíaco los costos relacionados con los estudios de diagnóstico y la dieta sin TACC.
A pesar de todas estas dificultades, no es imposible convivir con la enfermedad. Es un derecho, y al mismo tiempo, una obligación de todo celíaco mantenerse lo más y mejor informado posible acerca de su enfermedad, los alimentos que constituyen su tratamiento, los controles, las complicaciones, etc.