Historia de la enfermedad celíaca
28 Agosto, 2008
La enfermedad celíaca no es nueva. Ya tiene unos cuantos años y ha pasado por distintas fases a lo largo de la historia.
La primeras descripciones sobre esta patología fueron realizadas en la segunda mitad del siglo II después de Cristo, por Areteo de Capadocia, que era un Médico helenístico – Romano, coetáneo de Galeno. Él hacía referencia a sujetos desnutridos, con deposiciones abundantes y malolientes, que empeoraban cuando ingerían trigo, uno de los productos que fueron la base de la alimentación de la Humanidad.
La palabra griega que empleó para identificar a los pacientes fue koiliakos (de la cual deriva Celiaco), que significa originariamente “los que sufren del intestino”.
Recién 17 siglos después se halla una descripción más precisa sobre la celiaquía. En 1884, Louis Dühring describe por primera vez la Dermatitis Herpetiforme (o enfermad de During Brocq ); y ya en 1888 Samuel Gee en Gran Bretaña, profetiza que “la regulación de la alimentación es la parte más importante del tratamiento”.
Entre 1921 y 1938 las investigaciones de la intolerancia celíaca se encaminan hacia una intolerancia a los hidratos de carbono.
En 1950, el pediatra holandés Williem Kare Dicke, en su tesis doctoral, demostró que si se excluía el trigo, la avena y el centeno, la enfermedad celíaca mejoraba drásticamente. Si se sustituían por arroz y maíz, el apetito volvía, la absorción de grasas mejoraba y la diarrea grasa desaparecía; se percató de este hecho durante la II Guerra Mundial, debido a la falta de aprovisionamiento de productos derivados del trigo. Tras la guerra, al volver a disponer de estos productos, el índice de afectados por la enfermedad, retornó al mismo nivel que había previamente a la guerra.
En 1954, Paully describió por primera vez la lesión intestinal conocida hoy como atrofia vellositaria.
En 1958, Cyrus L. Rubin y sus colaboradores, demostraron que la patología en el niño y el adulto era la misma enfermedad.
En 1960, los médicos especialistas en Dermatología comienzan a relacionar la Dermatitis Herpetiforme con la Atrofia Vellositaria, ya que con la ausencia de prolaminas tóxicas se notaba mejoría en los pacientes.
En 1980, Michael Marsh, y colaboradores, enfatizaron el rol del sistema inmune y la presencia del daño intestinal de la enfermedad.