El celíaco adulto
2 Agosto, 2008
Muchas personas creen que la celiaquía es una enfermedad de la niñez; sin embargo, si bien suele diagnosticarse en esa etapa de la vida, también puede ser descubierta en la adultez.
Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de enfermedad celíaca y se ha instaurado el régimen sin prolaminas tóxicas, Ud. notará los beneficios de este tratamiento luego de unos cuantos días. Hasta tanto, se enfrenta a una serie de tentaciones y peligros que ponen en riesgo su mejoría.
Después de un tiempo de cumplir estrictamente el plan de alimentación sin prolaminas tóxicas, la mucosa del intestino delgado se recupera, pero es particularmente sensible a éstas por lo que se recomienda aferrarse absolutamente a las reglas que suprimen el trigo la avena, la cebada y el centeno, ya que de no adecuar la ingesta de alimentos, se corre el riesgo de tener una recaída grave.
Incluso un tiempo después de haber comenzado el tratamiento Ud. puede seguir sintiendo problemas de flatulencia y molestias digestivas ante el consumo de algunos platos ricos en grasa. En este caso, debe ayudar a su organismo optando por comidas ligeras y regulares. También debe asegurarse de dormir lo suficiente; evitar largas sesiones de trabajo o de juego y evitar el exceso de alcohol.
Si Ud., por equivocación consumió algún alimento con prolaminas tóxicas, no se desespere. Los efectos desagradables duran aproximadamente entre 24 y 48 hs.
Tenga en cuenta, al momento de comer afuera, escoger aquellos platos que indudablemente son seguros, tales como: carne, pollo asado, pescado, verduras, ensaladas, etc.
Si lo invitan a comer, es recomendable advertirle al anfitrión con tiempo suficiente, que su enfermedad no le permite comer ciertos alimentos. Si no, es mejor que coma en su casa, antes de salir.
Por último, es importante que se mantenga siempre en contacto con aquellos médicos especialistas en celiaquía.
Es aconsejable que las personas mayores se efectúen una revisión médica anual.