Avenina y celiaquía
18 Septiembre, 2008
Una investigación llevada a cabo por un equipo de científicos de la Universidad de Oslo, en Noruega, junto con la Unidad de Gluten del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), ha confirmado por primera vez el desarrollo de síntomas y deterioro de la mucosa intestinal en un enfermo celíaco por consumo de avena.
La enfermedad celiaca es una intolerancia permanente a las prolaminas tóxicas del trigo: gliadinas; de la cebada: hordeínas; del centeno: secalinas y de la avena: aveninas.
El único tratamiento para los celíacos consiste en una dieta estricta de por vida con alimentos que carezcan de estas prolaminas tóxicas, aunque hoy en día aún está cuestionada la relevancia de la avena en la enfermedad celíaca.
Actualmente no existen datos clínicos ni científicos suficientes para excluir o incluir la avena en la dieta del paciente celíaco. Los estudios clínicos realizados en los últimos años parecen confirmar que la mayoría de los celíacos no resultan afectados por el consumo de cantidades moderadas de avena, debido a que las cantidades de prolaminas en este cereal son muy pequeñas en comparación con las del trigo, cebada o centeno. Pero, la falta de control de la avena en los alimentos puede representar un problema para la salud de los celíacos, especialmente para aquellos que son especialmente sensibles a las aveninas.
En un reciente trabajo de provocación con avena en un total de 19 celíacos adultos se les hizo consumir 50 gramos de avena diarios durante doce semanas. El grupo de científicos analizó diferentes avenas con el kit de detección Elisa-R5. Para el estudio se utilizó una avena en la que no se detectaron contaminaciones de trigo, de cebada ni de centeno.
Sólo uno de los pacientes celíacos del estudio reveló ser sensible a la avena. La biopsia intestinal mostró una atrofia parcial, que se recuperó considerablemente al dejar de consumir avena, pero desarrolló nuevamente una atrofia subtotal y una dermatitis aguda al volver a consumir avena. A raíz de este estudio se alerta sobre la posible toxicidad de la avena para los celíacos y se sugiere prudencia en su consumo.
Desde 1998, países como Finlandia permiten el consumo de avena en la dieta de los celíacos. Pero, el mayor problema es que con frecuencia este cereal está contaminado con trigo y cebada, que provocan intolerancias mayores.
Hasta que la toxicidad de la avena no esté totalmente evaluada, como para poder decidir si conviene o no probarla en la alimentación de los celíacos, los científicos recomiendan cautela.
