Aspectos ginecológicos de la enfermedad celíaca
5 Noviembre, 2008
Son poco conocidos los efectos que la enfermedad celíaca tiene sobre mujeres jóvenes
y adultas, en lo que a los aspectos ginecológicos se refiere. Se sabe que las mujeres celíacas tienen riesgo de presentar variaciones relacionadas con su madurez sexual, consistentes en alteraciones del desarrollo menstrual y de su fertilidad, mayor número de abortos, dificultades en la aceptabilidad de métodos anticonceptivos, y adelantamiento del periodo climatérico y de sus manifestaciones clínicas.
Lamentablemente, es bastante frecuente encontrar adolescentes, jóvenes, e incluso personas adultas, en
las que la enfermedad se manifiesta tardíamente, ya sea a través de las manifestaciones digestivas e intestinales o
también, en ocasiones, por signos indirectos de tipo general como anemia o directamente ginecológicos como retraso de la menarca, infertilidad, etc.
De hecho, se recomienda investigar la presencia de enfermedad celíaca en su modalidad silente, en mujeres con infertilidad de origen desconocido.
El desarrollo puberal tiene una clara relación con la dieta. En aquellas mujeres en las que hay déficit en la ingesta o malabsorción de nutrientes, se produce retraso de la menarca o alteraciones en el ciclo menstrual.
Debido a la malabsorción de nutrientes que ocurre en la celiaquía cuando no se respeta estrictamente el plan de alimentación, se acepta que la enfermedad celíaca se asocia a un retraso en la edad de la menarca.
También existen posibles alteraciones en la fertilidad tanto de hombres como de mujeres, asociadas a la enfermedad celíaca.
Por otro lado, se debe tener en cuenta la influencia de la enfermedad sobre la consecución de un embarazo y su desarrollo ulterior y las consecuencias que el embarazo pueda tener sobre el desarrollo de la enfermedad.
Son diversos los estudios que han relacionado un número mayor de abortos y casos de infertilidad en parejas en las que uno de los dos miembros es celíaco.
El embarazo ejerce una importante influencia sobre la fisiología gastrointestinal; por un lado por los efectos de las hormonas propias de este período y por el otro, debido al aumento del tamaño del útero, que ejerce un efecto compresor sobre los órganos adyacentes.
También han sido informados algunos casos en los que el embarazo ha producido un empeoramiento de los síntomas clínicos de la enfermedad.
De cualquier manera, cumpliendo estrictamente la dieta sin prolaminas tóxicas, el pronóstico materno-fetal es mejor, no encontrándose diferencias significativas entre mujeres con
enfermedad celíaca tratadas adecuadamente y aquellas que son sanas.
Se debe tener en cuenta que en las mujeres adultas celíacas, puede haber malabsorción de nutrientes,
especialmente de ácido fólico, que es un nutriente crítico en la etapa previa al embarazo y al principio del mismo. Además, se ha relacionado el incremento de infertilidad; los abortos y el bajo peso fetal con déficits de hierro, folatos y zinc.
Existen pocas publicaciones científicas que hagan referencia expresa a los requerimientos
específicos de las mujeres celíacas gestantes. Lo que sí se sabe es que en aquellas mujeres celíacas con malnutrición calórico proteica, se debe realizar suplementación alimentaria durante el embarazo para garantizar un adecuado peso fetal y neonatal.
Con respecto a los métodos anticonceptivos, se debe tener en cuenta que debido a que los anticonceptivos orales se absorben especialmente en el intestino delgado, su eficacia dependerá de la capacidad absortiva
que tenga este órgano.
Cuidados especiales se deben tener en los períodos agudos de la enfermedad en los que aumenta el tránsito intestinal y se puede ocasionar un fallo anticonceptivo.
Sin hacer generalizaciones, se puede decir que las mujeres celíacas que siguen estrictamente la dieta sin prolaminas tóxicas, podrían ser candidatas a anticonceptivos orales; pero este tratamiento debe interrumpirse en el caso de reagudización del proceso malabsortivo.
Con respecto a la menopausia, se ha descrito una aparición temprana de esta etapa en las mujeres celíacas, con sus consecuencias clínicas, como la disminución de densidad ósea. En general, existe una
diferencia de entre 2 y 4 años entre la edad de aparición de la menopausia en
mujeres celíacas y aquellas que no lo son.